lunes, junio 21

FERNANDA Y BERNARDA DE UTRERA JONDURA Y COMPÁS GITANO

 

Fernanda y Bernarda Jiménez Peña nacen en la calle Nueva de la localidad sevillana de Utrera, el 9 de febrero de 1923 y el 3 de marzo de 1927, respectivamente. Hijas de Inés Peña Vargas y José Jiménez Fernández, pertenecen a una gran familia de rango abolengo artístico, la de los Pinini, plagadas de innumerables artistas, tanto profesionales como aficionados, entroncados en los municipios de Lebrija y Utrera.




 “Son descendientes de una larga dinastía de familias gitanas, donde se entroncan los dos apellidos más emblemáticos de los gitanos de Utrera, como son los Peña y los Jiménez”, nos recuerda Manuel Peña Narváez. Nietas de Pinini, sobrinas de María Peña, Fernanda la vieja, Chacha Luisa, José El Feongo y del Tío Benito; sus primos Bastían Bacán, El Lagañas... Hasta la segunda generación de los Pininis, no encontramos a artistas que dieron el paso al campo profesional aparte de las eternas “Niñas de Utrera” también lo harían Juana La Feonga, El Cuchara, Pepa de Utrera, Miguel El Funi, Pedro e Inés Bacán, Bambino… 













De Fernando Peña Soto “Popá Pnini” Fernanda le contó a Rafael Varela una simpática anécdota: “En Utrera había un “señó” que le decían Benavides y su señora hacia la matanza “toos” los años, y a mi abuelo lo conocían de chico. Total… que le decían Pepe, ¡vaya, que se hablaba de tú con el dueño de esa casa que tenía criada y “toó”. Mi abuelo se presentó allí y dijo ¿Está Pepito…? Y la criada… ¡No! Mire “usté”, don José no está y es don José. Y mi abuelo, con esas cosas que él tenía le dice “Bueno, dígale a don José que ha “estao” aquí don Pinini que ha “venio” a “matá” a don cochino”. Es que mi abuelo tenía mucha gracia…”.












NOSOTRAS REPETIMOS A NUESTRA MANERA LO QUE HEMOS ESCUCHADO EN LAS REUNIONES FAMILIARES, PERO SI TÚ NO LLEVAS EL CANTE ADENTRO, NO HAY TUTÍA




Su padre José de la Aurora, era un extraordinario aficionado, que además cantaba de escándalo: Fernanda “Mira mi abuelo era El Pinini; tía mía era Rosario la del Colorao, y mi padre cantaba “pa rabiar”, pero nosotras nacimos cantando. La casta la tenemos, pero el cante no es algo que se pueda aprender, como el baile, sino que se nace con él, es como una facultad o un don que tienen algunas personas. La mayoría de las letras que yo canto por soleá se las escuché a mi padre”. (Juan Luis Manfredi ABC 1972) José de la Aurora organizaba innumerables fiestas en su casa a la que acudían numerosos aficionados y artistas, fue allí donde las hermanas de Utrera se foguearon, en principio Fernanda con el cante y Bernarda con el baile, aunque como después se vería, a la más pequeña, el cante se le metería también en el sentío. "Yo lo único que hago es repetir a mi manera lo que he escuchado en reuniones familiares, porque en esas fiestas es donde he aprendido todo lo que sé" (Fernanda). Pronto se corrió la voz de las excelencias cantaoras de la mayor de las hermanas, siendo Antonio Mairena su mayor valedor, pregonando su magnífica predisposición para el cante jondo. A lo largo de esos años fueron a visitarlas numerosas figuras del mundo del flamenco, las cuales anotarían esa casa en sus agendas cuán santuario jondo.












Tras los primeros años de escolaridad, Bernarda ayudaría a su madre en las tareas domésticas y Fernanda trabajará de costurera y en la fábrica de aceitunas.

Su primera aparición testimonial delante de un público la protagonizan las dos hermanas en la Feria de abril de Sevilla en 1946, pero la primera oferta profesional la recibiría dos años más tarde de la mano del director de cine Edgar Neville para participar, junto a su prima Juana La Feonga, en la película “Duende y Misterios del Flamenco”, filme que se estrenaría en España en 1952.












Se suben a un escenario por primera vez en 1954, como teloneras de un cartel de lujo, comandado por Manuel Vallejo y Antonio Mairena, en el que también estaban Francisca “La Paquera” y Perrate, con el baile de Fernando Terremoto, Paco Laberinto y La Malena; acompañados por la guitarra de Manuel Morao, entre otros artistas. Este acontecimiento estaba encuadrado dentro del marco de Los Festivales de Primavera en Sevilla, este cartel recorrería varios barrios actuando tres noches en los cines Trinidad, Alfarería y Arrayán, cerrando el día de la clausura del Festival en el Patio de Banderas del Real Alcázar. Durante una quincena se celebraron por diversos espacios de la capital todo tipo de actividades artísticas, predominado la música y el teatro. Dichos espectáculos estaban organizados por el Ministerio de Información y Turismo y el Ayuntamiento de Sevilla.










ÉPOCA DE LOS TABLAOS Y PREIMEROS FESTIVALES FLAMENCOS













Dan el paso a la profesionalidad extrema en el año 1957 gracias a la intersección de Antonio Mairena que convenció a su amigo José de la Aurora para que dejara a sus hijas salir para Madrid, ya que traía el mandato del director de Zambra para ofrecerles un contrato de 15 días con el Cuadro Grande del local, a su finalización, fue Pastora Imperio quien le abre las puertas del Corral de la Morería por tres meses; después Bernarda actuaría 15 días junto a Gaspar de Utrera y el Niño Ricardo en Torres Bermejas. Ese mismo año participarían en el I Potaje Gitano de Utrera iniciándose la época de los Festivales Flamencos Andaluces en los que participarían en todos los más importantes, repitiendo en algunos un número muy significativos de veces, como es el caso del propio Potaje.












En 1959 vuelven a Madrid para grabar el álbum “Sevilla Cuna del Cante Flamenco” auspiciado por Antonio Mairena. Participan en el II Concurso de Arte Flamenco de Córdoba (1957-1959) Obteniendo Fernanda en la edición de 1959 el segundo premio por soleares del grupo 2º, por detrás de Juan Talega. Ambas hermanas se presentarían también al del Grupo 5º, obteniendo los dos primeros premios por bulerías en competición con la Perla de Cádiz y su prima Pepa de Utrera, que obtendrían los dos segundos premios. Fernanda y Bernarda acudirían a dicho certamen vestidas de negro luto, tras el fallecimiento de su padre.












A mediados de 1960 regresan a Madrid para inaugurar el Tablao Las Brujas, permaneciendo en él por dos temporadas. El ayuntamiento de Granada contará en 1961 con Fernanda y Bernarda para conformar el cartel que durante tres días actuará en el Paseo de los Tristes, este I Festival de Cante Jondo de la ciudad contará además con la participación habitual en aquella época de Antonio Mairena y Juan Talega, al que se les unirá Terremoto y la Paquera entre otros. 











Entran en los estudios de la casa Columbia en 1962 grabando un disco conjunto a otros artistas de tablaos madrileños “Canta y Baila Andalucía”, con cantes de esas sesiones de grabación saldría al mercado dos EP donde Bernarda y Fernanda compartirían caras con José Salazar y La Cañeta de Málaga, respectivamente. Participan en el I Festival de Cante Grande de Écija. Un año más tarde participan en el I Gazpacho Andaluz de Morón de la Frontera en un cartel que repetiría mucho en los primeros festivales andaluces sevillanos, con Antoni Mairena, Juan Talega, Perrate de Utrera, Manolito de María, Diego del Gastor, Fernanda y Bernarda… 
















En 1964 viajan a Nueva York permaneciendo durante cinco meses en un elenco reclutado por Zambra donde iban artista de la talla de Juan Varea, Rafael Romero, Fosforito, Antonio Gades, Rosa Durán, Manuela Vargas, Perico el del Lunar, Juan Habichuela, entre otros. Dicho elenco actuará a diario en Pabellón de España de la Feria Mundial que se celebró en dicha ciudad. Ese mismo año se enrolan en la compañía de Manuela Vargas con la recorren medio mundo hasta 1967, dejando tras de sí dos discos para la casa Hispavox, “El Flamenco de Manuela Vargas” y “Flamenco Puro” y entre medio otro álbum conjunto “Jaleo Flamenco” esta vez con la casa Zafiro junto a El Perrate y Pepa de Utrera. Seguimos en el 1966 dónde intervienen en el IV Festival de Cante Jondo Antonio Mairena de Mairena del Alcor, en el que era costumbre premiar las mejores actuaciones de la noche grande, recibiendo una placa por este hecho al igual que José Menese, Perrate y Manolito de María, este premio era independiente al concurso de cante.












CONVERSACIONES GITANAS CON DIEGO DEL GASTOR / LA FIESTA, LA JUERGA

“Ver a Diego del Gastor acompañar a Fernanda de Utrera toda una noche entera – hora tras hora dedicado casi exclusivamente a solamente un estilo, la soleá, y con Diego concentrado en muy poco de su arsenal de más de cien falsetas personalísimas, era gozar de dos intérpretes en la cima de su arte, unido y enlazados en una relación simbiótica que llevaba a los dos hacia la máxima intensidad creativa.” (Don E. Pohren)















A partir de estas fechas las juergas y las fiestas tenían una pareja jonda excepcional, en numerosas ocasiones Fernanda ha manifestado que lo que le ha sacado todo el cante que lleva dentro del pozo de sus penas, ha sido la guitarra de Diego del Gastor, el cual ha manifestado siempre lo mismo sobre Fernanda: así lo contó Luis Soler en una conferencia sobre Diego: “Sus citas, casi siempre marcadas en restringidas actuaciones y cientos de encuentros en su Morón flamenco, estaban repartidas para Juan Talega, Manolito de María, Perrate, Joselero, Fernandillo, Curro Mairena, Bernarda, Enrique Méndez y pocos más, pero sobre todo para su musa Fernanda de Utrera”. “Tocaores los ha habido y los hay muy buenos —y nos da una larga lista— pero lo que me hacía sentir a mí Diego del Gastor cuando empezaba por soleá, eso nadie”. (Fernanda)





Desde la taberna El Disloque, pasando por “el bar de los gitanos” (Casa Pepe), el bar Caza y Pesca donde Antonio Camacho organizaba numerosa fiesta, el Casino Mercantil con sus dificultades para el flamenco, la Peña Los Llorones que daría paso a la Tertulia Cultural Flamenca El Gallo, el local de Gregorio el Zapatero (Inspiración por soleá en la casa de Gregorio el zapatero), la finca Espartero, el Empalme, en todos estos sitios flamencos donde la fiesta era lugar de primer orden se escuchó repetidas veces la magia que producía la unión de la guitarra de Diego con el cante de Fernanda. A los que hay que sumar los primeros festivales flamencos, la venta Platilla y otras reuniones más fuera de la ciudad del gallo.












Otros de los inestimables momentos que tuvieron la suerte de vivir los aficionados lebrijanos e invitados de otras comarcas, fueron las impagables fiestas organizada por el grupo “La Debla”, que tenía como presidente a Pedro Peña y donde se daban cita lo mejor de cada casa. Unas veces era Jerez, con Tío Borrico, El Chozas. El Juanata… otra la Propia Lebrija con La Perrata, El Lebrijano, Curro Malena… Las noches dedicada a Utrera, donde Fernanda y Bernarda, Perrate, Pepa de Utrera, Gaspar… ofrecían lo mejor del arte jondo de la tierra de los Quintero.












En 1967 asisten como cabezas de cartel en la I Fiesta de la Bulería. La Cátedra de Flamencología y Estudios Folklóricos de Jerez les otorgaría su Premio Nacional de Cante. Sale al mercado el disco “El Cante de Fernanda y Bernarda de Utrera” con la Hispavox; la Columbia aprovecha la ocasión recopila en un LP los cantes de ellas ya editados en su día y la casa Zafiro le editaría un EP. El último disco de ese año donde cuentan con su participación lo saca al mercado la casa Columbia “Festival de Cante Jondo Antonio Mairena”. Serían contratadas de nuevo por el Tablao Zambra y participan con su Cuadro Grande en el intercambio cultural celebrado en Túnez, tras un periodo en el de Villa Rosa, reaparecen de nuevo en Zambra en 1968. 












Ese mismo año el pueblo de Utrera les darían un homenaje dedicándole su XII Potaje Gitano. Concurren a un festival flamenco celebrado en la Plaza de España de Sevilla, dentro del marco de los Festivales de España. El festival al que la organización lo denominó “Cantes y bailes del Guadalquivir” contó con la participación de Antonio Mairena, Juan Talega, Perrate de Utrera, Chocolate, La Perla de Cádiz; El Farruco, Trini España, Enrique El Cojo… 



Sus producciones discográficas de ese año serán de nuevo en la casa Hispavox con el EP conocido por los aficionados como “Romance de la Reina Mercedes” y el muy venerado “Potaje Gitano de Utrera” y con la firma Vergara en el magnífico trabajo de campo “Archivo del Cante Flamenco”. En 1969 siguen inaugurándose festivales flamencos por Andalucía, esta vez será el turno para el I Festival de Cante Grande de Ronda, donde nuevamente actuarán junto a Antonio Mairena, Chocolate, Terremoto; Diego del Gastor… Para la reapertura de La Cochera, tablao de mucha solera en Sevilla, los dueños eligen a Antonio Mairena y Fernanda y Bernarda de Utrera para este acontecimiento, algo que venden en la ciudad a bombo y platillo.












Al inicio de los años setenta termina su periplo madrileño y se instalan definitivamente en Utrera. A partir de ahí los festivales andaluces serán su principal fuente de trabajo, compaginándolos con algún que otro recital en Peñas Flamencas, teatros y salidas al extranjero.

En 1970 visitan Madrid para participar en el Homenaje Nacional a Juan Talega, que se celebraría en el Teatro de la Zarzuela, junto a ellas y la casa de los Mairena, acudirían también José Menese, Camarón, Lebrijano… 









En 1971 la casa Ariola que se había quedado con el catálogo de Vergara pone en el mercado abundante material pertenecientes a las sesiones del Archivo, donde entre cantes ya editados aparecen otros inéditos, nuestras protagonistas aparecen en muchos de ellos. Regresarán a Madrid en el año 1972 para tomar parte en el II Festival Flamencología Pro-Museo Nacional del Flamenco, celebrado en el Teatro Español, organizado por la Cátedra de Flamencología de Jerez. Actuarían junto a Agujetas, Sordera, Fosforito, Naranjito de Triana; Manolo Sanlúcar y Juan Habichuela, entre otros artistas. Ese mismo año firman un contrato con Movieplay que inmediatamente pone en el marcado el álbum “Su Cante”.












En 1973 Fernanda participará en el Festival Pro-Monumento a Diego del Gastor, celebrado en la piscina Municipal de Morón de la Frontera y en el que intervinieron Antonio Mairena, Joselero de Morón; Matilde Coral; Paco, Agustín, Juan y Dieguito del Gastor, al que se sumaron el guitarrista Manolo Morilla y  la bailaora Luisa Maravilla. En 1974 Movieplay saca a la luz el segundo disco que tenían contratado “Triana, Ay mi Triana”. En 1976 asisten con la guitarra de Paco del Gastor en la IV Reunión de Arte Flamenco en la Universidad, organizado por Club de Música del Colegio Mayor San Juan Evangelista de Madrid. Actuarán en el Primer Festival Flamenco Ciudad de León” celebrado en su palacio de Deportes. Durante la transición la ciudad de León se erigió en centro de organización de eventos culturales multitudinarios, al Primer Enrollamiento Internacional de Rock Ciudad de León, le siguió este de flamenco, organizados ambos por el ayuntamiento de la capital.












El VII Congreso Nacional de Actividades Flamencas, celebrado en Sevilla en 1979, editó una cinta con grabaciones domésticas homenaje a Diego del Gastor, donde aparece Fernanda de Utrera en algún cante.

En 1981 recibirían sendos homenajes en el II Festival flamenco Niño de Vélez en Vélez Málaga y también por parte de la Peña Flamenca El Rincón del Cante de Córdoba.












En 1982 la firma Pasarela sacará al mercado un disco conjunto con artistas de Utrera donde las hermanas aportan un cante cada una “Utrera Canta”. Concurrirán a la II edición de la Bienal de Arte Flamenco Ciudad de Sevilla. Otro acontecimiento fuera de los canales habituales del flamenco, fue cuando actuaron en la Sala Zeleste de Barcelona, sala cuya programación habitual era de rock, jazz o cançó catalana, aunque reservaban anualmente algún que otro espacio para el flamenco, uno de los más sonado  fue el recital que dieron en 1975 Joselero con su hijo Diego de Morón, el cual fue registrado y sacado en vinilo.












En 1984 participarán en el Festival Homenaje a Federico García Lorca celebrado en el Teatro Español, dentro de los actos de la Cumbre Flamenca de Madrid, haciendo lo propio otro día de la programación en el Teatro Alcalá Palace. También sería seleccionada para optar a la III Antorcha de Oro del Cante del XXIII Festival de Cante Jondo Antonio Mairena, junto a Chocolate, José Mercé, José Menese, y Curro Malena, siendo este último el que se llevó el gato al agua. Recibirían un homenaje en el XVI Festival de Cante Grande de Ronda. Ricardo Pachón recibe un encargo de TVE para realizar un programa de flamenco donde grabará las intervenciones de Fernanda y Bernarda, dicha obra quedará paralizada, entre otras cosas, por el suicidio de su productor ejecutivo.









FLAMENCO PURO

Fernanda formará parte del exitoso espectáculo “Flamenco Puro” estrenado en Sevilla en 1986, partiendo de gira ese mismo año por varias zonas del mundo, siendo en Nueva York donde acumularon un gran número de representaciones. El cartel de auténtico lujo jondo, estaba compuesto por Farruco, Chocolate, Manuela Carrasco, Adela la Chaqueta; Juan y Pepe Habichuela… “Los artistas sentían admiración mutua, bailaban, cantaban y tocaban para la audiencia y, sobre todo, bailaban, cantaban y tocaban para ellos. Y eso la audiencia lo disfrutaba” Recordaba Farruquito para la Cadena Ser en 2016, espectador entre bambalinas cuando contaba 5 años de edad. Concurrirán a la noche dedicada a la soleá de la IV Bienal de Arte Flamenco Ciudad de Sevilla, celebrada en el Hotel Triana.












En 1987 volverán a Teatro Alcalá Palace dentro del marco de la Cumbre Flamenca de Madrid. Cantará una soleá para la película de Mario Camus “La casa de Bernarda Alba”. Se edita en Francia el doble CD “Cante Flamenco” por Ocora-Radio france, un año más tarde aparecería en formato de doble LP.

En 1988 participan en el espectáculo “Casta” promovido por José Luis Ortiz Nuevo, obra que se estrenaría en el Teatro Imperial de Sevilla. Reciben el “Gran Premio del Disco” de la Academia Charles Cros de París por el doble álbum anterior. Ese mismo año, Utrera les dedica una calle en la localidad, a propuesta de su alcalde, Don José Dorado Alé, que atiende la petición popular.












En 1989 el jurado del Grupo Cruzcampo le concede a Fernanda de la “VI distinción Compás del Cante”. La estatuilla sería entregada en un acto en el Hotel Alfonso XIII, a destacar el fundido abrazo con su hermana Bernarda al recibir la obra de Jesús Gavira. Fernanda participará, ese mismo año, en el homenaje a Perrate de Utrera, celebrado en Morón de la Frontera. La Peña flamenca de Jaén les ofrecerá un homenaje que dura dos días y que culminará con un recital de Fernanda y Bernarda con su familia, aparte de dedicarle un número especial de su revista Candil.





La década de los 90 la abrirá Fernanda participando en la VI Bienal de Arte Flamenco Ciudad de Sevilla. Firman contrato con la casa sevillana Pasarela que le editará el LP “Raza y Compás”.














En 1992 toman parte en la gran gala “Al Calor de su Recuerdo” en homenaje a Antonio Mairena, celebrada en el Monasterio de La Cartuja de Sevilla aprovechado el motivo del Día de Honor de Andalucía de la Expo 92, Fernanda y Bernarda actuarían en un cartel conformado por Manuel Mairena, José Menese, Lebrijano, José de la Tomasa, Chano Lobato; Matilde Coral y Rafael El Negro; Pedro Peña… El evento fue retrasmitido en directo por Canal Sur TV. Participarían con un rotundo éxito en el Pabellón de Cruzcampo que el grupo cervecero tenía en la Cartuja, dentro del recinto destinado a la Expo 92, en el que ofrecían una muestra de flamenco donde actuarían artistas que habían obtenido el preciado galardón del grupo cervecero como Chano Lobato, Fosforito, Manuel Mairena, Farruco y Familia y la Propia Fernanda acompañada de Bernarda. Dichos artistas estaban acompañados por las guitarras de Paco del Gastor, Pedro Peña y Manuel Silveria. Actuando como solistas Manolo Franco y Enrique de Melchor. En octubre de este año se emitirían los seis capítulos del Ángel montados, por la 2 de TVE, en los cuales Fernanda interviene en la fiesta en Morón en honor a Diego del Gastor recogida en el segundo capítulo "Las Fronteras del Flamenco" y las dos en el tercero titulado “Territorio Flamenco”.












Forman parte en la VIII Bienal de Arte Flamenco Ciudad de Sevilla del espectáculo “Venerables” celebrado en el Teatro de la Maestranza, junto a Fernanda y Bernarda, participarían El Sordera, Paco Valdepeñas, Chato de la Isla, La Tomasa, Chano Lobato, La Sallago, Tío José El Negro, Adela La Chaqueta, Manolo Brenes…

En 1993 reciben la V Palma de Plata Ciudad de Algeciras, preciado galardón que también tienen en su haber artistas de la talla de Manolo Caracol, Antonio Mairena, Manuel Torre, Chocolate, Lebrijano… Distinción que entrega el Ayuntamiento de Algeciras promovida por La Sociedad del Cante Grande de la localidad. La revista “Al-Yazirat”, que edita el Ayuntamiento con la redacción y el asesoramiento de la Sociedad del Cante Grande, le dedicó el oportuno monográfico. Sale al mercado el LP “El Ángel – Musical Flamenco” extracto recopilatorio de la banda sonora de dicho musical para TVE.












En 1994, la Junta de Andalucía le otorga a Fernanda y a Bernarda de Utrera La Medalla de Plata de Andalucía. Utrera entregará el título de Hijas Predilecta a las dos hermanas por acuerdo unánime en un Pleno de su ayuntamiento, a instancias de diversas entidades y particulares. La Peña Flamenca Tío José de Paula de Jerez de la Frontera les ofreció a ambas hermanas su insignia de oro por su participación en el homenaje a Manuel Soto “Sordera”.











En 1995 Fernanda interpretará un cante por soleá en “Flamenco” de Carlos Saura acompañada de Paco del Gastor. Esta película se comercializará en DVD y su banda sonora saldrá en CD, editadas por Juan Lebrón Producciones.

En 1996 recibirían la medalla de oro de la XVI Velá Flamenca de Las Nieves de Arcos de la Frontera. Bernarda formará parte del espectáculo de hermanamiento de Utrera y Lebrija propiciado por el desembarco de Popá Pinini en Utrera. “Territorios –Una Gran Familia de Utrera y Lebrija-” celebrado en el Hotel Triana dentro del marco de la XI Bienal de Arte Flamenco Ciudad de Sevilla, además de Bernarda, estaban en el escenario Pepa de Benito, Miguel el Funi, Mercedes Peña, Inés Peña, Dorantes; Concha Vargas…. La serie de TVE El Ángel saldrá en DVD al mercado. Se edita 40 CD titulados “Testimonios Flamencos” que se entrega con la obra enciclopédica “Historia del Flamenco” de Tartessos.












BERNARDA CONTINÚA EN SOLITARIO LLEVANDO LA BANDERA DE LA PROFESIONALIDAD DE LAS NIETAS DE PININI












En 1997 sale al mercado puesto por Nuevos Medios el álbum “Un gitano de Ley” dedicado a Ceferino Giménez Maya. A finales de año Fernanda tras agravarse la enfermedad que padecía se retira de toda actividad pública, siendo su hermana Bernarda quien continúa en solitario llevando la bandera de la profesionalidad de las nietas de Pinini.

En 1998 Lebrija les concede su Giraldilla Flamenca y Morón nombra a Fernanda Madrina Perpetua del Gazpacho. La firma utrerana Luna Disco pondrá en el mercado el primer disco en solitario de Bernarda de Utrera “Ahora”. La Diputación de Sevilla sacará el Libro CD “Cantes Inéditos” como homenaje a las eternas “Niñas de Utrera”. La hermandad de los Gitanos de Utrera pone en el mercado con firma cordobesa Fonoruz el disco “Utrera en Directo” donde participan ambas hermanas.












En el año 2000 recibirían el Título de Hijas Predilectas de la Provincia de manos de la Diputación de Sevilla. Sale al mercado “Gitanas de Utrera por Bulerías” de la firma Fosd Records, donde Bernarda colabora con un cantecito. Fernanda participará en un CD que viene con el libro de Pierre Lefranc “El Cante Jondo”, evidentemente con una de las grabaciones que recogió el francés en su día con su buen trabajo de campo.

Bernarda sacará en 2002 un nuevo disco con el sello Palo Nuevo, perteneciente al Grupo PRISA “A Fernanda”. Formará parte del espectáculo Poderío, junto a la Paquera, en el marco de la XII Bienal de Arte Flamenco Ciudad de Sevilla. Desde el colectivo “Triste y Azul – Cabales en la red” se decide impulsar una serie de actos para homenajear a Fernanda de Utrera, recogidas de firmas por todos los rincones jondos de España e incluso del extranjero, para pedirle al gobierno la Medalla al Mérito del Trabajo. Cosa que se conseguiría al año siguiente “En Madrid el viernes 24 de octubre, 2003 a las 12h en el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales le será entregada la Medalla al Mérito del Trabajo a Dña. Fernanda Jiménez Peña 'Fernanda de Utrera'. Esta distinción, que lleva consigo el tratamiento de Ilustrísima Señora...” (deflamenco.com) Meses antes también se cumplió otro de los objetivos del colectivo, el homenaje artístico celebrado en el Auditorio Nacional de Música de Madrid al que acudieron José Menese, Enrique Morente, José Mercé, Carmen Linares, Vicente Soto, Sordera, Estrella Morente, Diego Rubichi y David Pino. Por parte de su familia lo harían Bernarda, su sobrina Inés Vargas y Miguel El Funi, entre otros. A las guitarras Juan y Pepe Habichuela, Enrique de Melchor, Rafael Riqueni, Moraíto Chico, Antonio Carrión, El Mami y Montoyita. Algunos de estos artistas vinieron costeándose ellos el viaje. Aunque muchas gentes del colectivo trabajaron, hay que reseñar la inconmensurable labor del cantaor y aficionado Fernando Montoro, que siempre mostró una gran admiración por Fernanda y Bernarda y gozaba de una gran amistad con la familia. 
















Por las mismas fechas el Teatro de la Maestranza acogió otro gran homenaje a Fernanda de Utrera con la participación de Bernarda, Fosforito, Manuel Mairena, La Paquera, Lebrijano, Fernando Terremoto o Juana la del Revuelo, y los tocaores Paco y Juan del Gastor, Diego Amaya, Parrilla de Jerez, Antonio Moya o Martín Chico, entre otros…












En 2004 la Peña Flamenca Curro de Utrera solicita a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía que le sea concedido a Fernanda y Bernarda de Utrera el prestigioso Premio Pastora Pavón “Niña de los Peines” dentro de los actos que dicha peña estaba organizando para hacerle un homenaje a las dos hermanas. A dicha petición se sumaría la Federación Provincial de Entidades Flamencas de Sevilla y la Diputación Provincial de Sevilla que en un Pleno aprobó por unanimidad, dicha petición. Ni que decir que se iría sin el preciado galardón, incompartible por lo visto con el tono de piel oscura, por lo menos hasta 2009, desconozco los premiados después de esas fechas. El homenaje culminaría con un festival, para recaudar dinero para erigirles un monumento. Dicho homenaje se celebró en el Teatro Municipal Enrique de la Cuadra de su localidad natal, al que acudieron grandes figuras como Pansequito, Aurora Vargas, José Mercé, José de la Tomasa y Moraito, entre otros. El Monumento a Fernanda y Bernarda de Utrera se inauguró en 2005, en la Plaza Ximénez de Sandoval, plaza donde desemboca la calle que lleva sus nombres. La escultura, realizada en bronce, fue obra de Pedro Hurtado. El Ministerio de Cultura y Deportes les otorgarán a las dos hermanas la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes 2005. La XL Caracolá lebrijana le otorgará su V Caracol de Oro a Fernanda y Bernarda de Utrera.












Fernanda Falleció el día 24 de agosto de 2006, en su domicilio de la localidad sevillana de Utrera, cuando contaba 83 años de edad. Su hermana lo haría tres años más tarde el 28 de octubre de 2009, también en su casa a los 82 años de edad.

En 2007 la entrega de los Premios Giraldillos de la XIV Bienal de Arte Flamenco Ciudad de Sevilla se convirtió en un emotivo homenaje a la desaparecida cantaora Fernanda de Utrera. “La gala de entrega de los Giraldillos de la pasada Bienal de Flamenco de Sevilla se convirtió en un sentido tributo a la desaparecida cantaora Fernanda de Utrera. Porque “no podíamos premiar flamenco sin premiarla a ella”, la Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco produjo el espectáculo Recordando a Fernanda, que se representó en el acto celebrado en el teatro Lope de Vega el 21 de marzo y que contó, entre otros, con la presencia de su hermana, Bernarda”. (Alboreá)

En 2008 se edita “Honores a Diego del Gastor” donde aparece un cante por soleá de Fernanda acompañada por el genial guitarrista.












En 2010, el pueblo de Utrera, les rendirán homenaje dedicándole nuevamente el Potaje Gitano de Utrera en su LIV edición. Un año más tarde lo harán repasando el legado de Fernanda y Bernarda en un espectáculo coral bajo la dirección de Pitín Hijo, con la Macanita, José Valencia, con sus sobrinos Inés de Utrera Y Luis Suárez, Mari Peña… en el Teatro Municipal Enrique de la Cuadra.

En 2017 el pintor Pablo de Pinini dona a Utrera dos obras de arte, una de cada hermana, dentro de los actos previos al LXI Potaje Gitano de Utrera.

Aunque son necesarios, suelo huir de los cantaores y cantaoras enciclopédicos, ya que suelen ser muy cerebrales en sus ejecuciones o por lo menos no alcanzan a rebuscarse en el pozo de lo jondo, donde habitan los duendes que son capaces de evocar con su cante los denominados cortos, que le ponen más alma al cante, que cerebro. Al cultivar solo los palos que les gustan, estos, no tienen ningún secreto para ellos y ofrecen tal dominio sobre los mismos, que lo hacen arriesgar al máximo, sabedores que en su pelea con el cante y aunque el arrebato vaya más allá de lo humano, casi siempre salen vencedores, consiguiendo transmitir un sunami de emociones que una gran parte de la afición agradece, como un sustento emocional irrepetible y que es muy difícil encontrar en otras músicas de calidad. Estos artistas tienen la capacidad de recrear los cantes y aunque te cante veinte veces las mismas letras, nunca hacen igual un quejío, una salía, un giro o un remate. Cuando los tienes delante nunca tienes la sensación de estar escuchando un disco.












Fernanda ha hecho de la soleá un ente propio que sobrepasa la propia herencia recibida de la Serneta a través de Rosario la del Colorao, la de Juaniquí, o la de su familia empezando por su propio padre, entroncado con los gitanos de Alcalá o por su tía María Peña. En soleares no se puede llegar más allá de donde llega Fernanda, porque más allá está el reino de lo inefable y lo místico, de lo que no puede decir humana voz ni humana música”. (Ricardo Molina) Otro de los doctorados donde también sienta cátedra es en la bulería, palo del que conoce, todos los resortes y donde se siente verdaderamente a gusto, tanto, que se podría llevar días cantando por él, al cual le imprime una jondura fuera de lo común, incluso cuando recoge letras del acervo popular de coplas u otras canciones, trayéndolas al terreno del cante jondo. “…Fernanda como la reina del cante por soleá. Pues claro que sí, pero es que aún más es la Diosa de la bulería. Nadie ha podido llegar -y ya nadie llegará- adonde Fernanda. Ella hace en la bulería todos los cantes y de un modo ni siquiera sujeto a imitación…” (Rafael Rodríguez)












Su cante jondo, profundo, es de una densidad terrible y oscura, que te transporta “cien años atrás”. Fernanda cultiva otros palos, de la baraja cantaora, que no los prodiga tanto, suele reservarlos para los discos o sus recitales en peñas, como pueden ser las cantiñas de su abuelo, los fandangos, siguiriyas y tangos.

Bernarda cuyo magisterio y doctorados indiscutibles en los cantes festeros y su dominio del compás, no tienen parangón. Su voz preñada de ecos morenos la hace muy factible para la transmisión, conectando a la primera con el aficionado. Bernarda cultiva otros palos que, como el caso de su hermana, hecha manos de ellos en grabaciones y recitales, como son las cantiñas de su abuelo Pinini, las bulerías por soleá de María Peña, la soleá, fandangos, tarantos, tientos, siguiriyas y tangos.

Hasta aquí este modesto homenaje a dos artistas inconmensurables de los jondo, unas voces morenas a la que acudiremos cada vez que queramos experimentar las diversas y extraordinarias emociones jondas que este arte único, es capaz de endiñar.




DE FERNANDA Y BERNARDA DE UTRERA DICEN:

 

“Fernanda reconduce su voz, espontánea y visceralmente, a registros inauditos, a metafísicas claves, pugna por salir de esa cima en la que el arte la recluye, hasta límites crueles; y sale por soleá, roto el azogue de sus ojos, enfebrecida la sien, convulsionado el pecho y el alma herida. Nadie que yo haya oído, formula, en cada cante, una reclamación más honda de los duendes; nadie con más exactitud me ha ilustrado sobre realidades elementales del hombre, reductos tiernos o terribles: como los celos, como el amor al final, como la muerte, como la muerte, como la lealtad, como el tiempo… 

El reconocimiento de Bernarda viene dado por su personalidad en la ejecución de los cantes festeros. La genialidad de su hermana Fernanda no debe incidir en la frecuente minusvaloración del tamaño artístico de Bernarda. Cantaora de enorme temperatura jonda, la que puede admirarse insólitos destellos. Me refiero a la generalizada opinión de que las bulerías u otros cantes festeros vehiculan siempre estados de anímicos intrascendentes. Y al menos en Bernarda, no es así, porque, si bien su cante formalmente es festero, adquiere, sin embargo, por virtud de gitanísimos pellizcos y de un oscuro metal de voz, gran densidad jonda, mordeduras al fin, que más nos adentran en el universo de la siguiriya que en la fiesta.

Fernanda y Bernarda, nietas de Pinini, orgullo de Utrera, representan ya un destacado lugar en la historiografía del cante. Y si de Bernarda puede decirse que es una magnífica interprete de los cantes festeros, con la matización antes realizada, y excelente continuadora de una singular tradición cantaora, de Fernanda es justo decir, sin pudor alguno, que nadie mejor que ella ha hecho el cante por soleá, o lo que es lo mismo, nadie a alcanzado cotas más altas de expresividad flamenca y de jondura” (Ramón Porras)












“Realmente el cante de Fernanda y Bernarda -pues no se puede hablar por separado-, es cauce, limpio arcaduz que fluye, y río amargo que zozobra. Es fuerza que te estalla y que te rompe en júbilo, y es dolor a un mismo tiempo. Es fuego que te estremece, calor que te reconforta, llama que te abraza, aire que te embriaga y cadena que te aprisiona. Llama que sacude, sueño que te doblega, viento que te acaricia y tifón, huracán que te azota. En realidad, es nube que te transporta a un puerto de dulces sensaciones en el que no te importaría desembarcar.

“…Y nos detenemos después en ella (Bernarda), con su estilo de bulerías lentas, cuplés por bulerías, bulerías por soleá, donde resplandece el aire especial de Utrera, donde reina ese puro sentimiento gitano, esa habilidad o magia para saber reunir, en su cita con el cante, todo el poder misterioso del duende, el ay del pellizco que te duele y el concepto de la aportación estética, síntesis, tal vez, de una forma única de ser gitana y de Utrera. Y en Bernarda están los ecos de Fernanda la Vieja, de la chacha María Peña, del chacho Benito, de Rosario y Lola la del Empalme, de todas las gitanas viejas de Utrera. Dentro de la forma poética de las bulerías, Bernarda consigue cuadrar a compás la diversidad de los tercios de todos los cantes de Levante, de todos los cantes de las minas, de todos los ritmos de ida y vuelta y de todos los aires de la bahía gaditana. De todos los cantes grandes, incluido el drama de las veintinueve sílabas de la siguirilla del Nitri.

Si hablamos de Fernanda… nos recreamos en el cante de ella y nos perdemos en el laberinto de su queja. El investigador Chet Creider, en un minucioso estudio que hace en la revista Candil correspondiente a diciembre de 2004, nos dice que cuando Fernanda hace los estilos de la Andonda, de Frijones, de Joaquín de la Paula, de Juaniquí, de Machango de Paquirri y de la Serneta “no solo canta estos estilos, sino que nos deja para siempre ejemplos perfectos en sí, en cada uno de ellos, una verdadera joya del cante flamenco”. Fernanda, lo ha reconocido toda la crítica actual, está, con merecimiento propio, en el cuadro de honor del mejor cante creativo por soleá.

Y si hablamos de Fernanda y Bernarda, qué decir de esas cantiñas especial de su abuelo Pinini… Qué decir de sus fandangos por soleá: “Mis niños, por Dios, mis niños, tú no me los abandones…” Aquel fandango que nos dejara el Quini, un gitanillo de Algeciras que vivió entre nosotros recién terminada la guerra, como soldado de uno de los cuarteles que quedaron. Dice Fernanda: “Yo me acuerdo de mi hermana que murió y dejó a sus hijos solitos. Me lo pide la gente y forzá lo canto; pero me entra un repeluco que no pueo. Ea, que no pueo”. (Manuel Peña Narváez)











“Sencillamente es estremecedor el grito desgarrado de Fernanda, como jería en las salías por una trifulca interior que se desmanda y sangorotina a la sangre. Y es un asombro, una sensación que no se puede explicar con palabras, que no cabe en el papé... Sí, en el cante de Fernanda se hallan arremolinados y debatiéndose toda la gama de los legítimos sonidos negros -tal los llamaba Manuel Torre-, desde los tangos a las cabales. Y, ¿milagrosamente?, tal si las reglas tomaran auténtico y a la vez nuevo molde en su voz, los estilos de antaño se tornan personales e inconfundibles, sin dejar en ningún instante, melisma o tercio, de ser el cante de los gitanos bisabuelos, porque recrudecen su desolación y soliviantan su garbo, arrancan el escalofrío por lo atávico, conmueven el súbito ole pecho arriba» (Manuel Ríos Ruiz)












“Después de disfrutar de las audiciones de estos cantes de Bernarda nos damos cuenta de que, en el compás de las bulerías, aparecen determinados cantes flamencos como los fandangos, colombianas, livianas, malagueñas, soleares, bulerías por soleá, la caña y el villancico. También el cuplé, a manera de romance, se hace bulería por la gracia de Bernarda de Utrera, como el dedicado a la Reina Juana y el de la Reina Mercedes. Igualmente, otras canciones populares, en las pasadas décadas, entraron en dicho compás por las habilidades de la artista utrerana.

Sin embargo, el cante por bulerías propiamente dicho de la mencionada cantaora, se basa en diferentes estilos tradicionales que los cantaores de Utrera fueron recreando y que, a partir de ahí, suenan a dicho pueblo sevillano. Dichos estilos sirven de entrada a los cantes de Bernarda y de enlace y salida cuando dice “Yo vengo de Utrera…”

Como puede comprobarse los materiales que utiliza Bernarda en la construcción de sus cantes por bulerías son múltiples, pero todos quedan adobados en el ritmo festero, sin que se descompongan sus melodías, por mor de la cantaora utrerana. La propia Fernanda en un cante por bulerías, le dice a su hermana: “La gran fantasía: ¡como mi hermana Bernarda, nadie cantará en su vía!” El cariño de hermanas hace que Bernarda le responda: “La gran fantasía: ¡como mi hermana Fernanda nadie cantará en su vía!”

A una pregunta que le hice en una fiesta en Lebrija, ya que Bernarda metió una malagueña en el cante por bulerías, me contestó: “Yo canto por bulerías lo que me sale del alma”. (Ricardo Rodríguez Cosano)










“Aunque fíjate que en todos los artículos que he leído estos días atrás, al hilo de su ochenta cumpleaños, se vuelve al tópico -basado en una verdad que es absoluta- de Fernanda como la reina del cante por soleá. Pues claro que sí, pero es que aún más es la Diosa de la bulería. Nadie ha podido llegar -y ya nadie llegará- adonde Fernanda. Ella hace en la bulería todos los cantes y de un modo ni siquiera sujeto a imitación…” (Rafael Rodríguez)












“Cantaora de excepción, Fernanda hace de la solea un drama irresuelto porque ella, con una voz opaca y rota, arriesgaba todo en sus cantes, peleaba cada tercio hasta agotar sus posibilidades, rebuscaba, pellizcaba, perseguía los duendes […]. Arriesgaba tanto, que la cantaora se quedaba como desamparada ante la copla, y si no llegaba al logro perseguido, la veíamos como quebrarse, vencida en la pelea; pero si el logro llegaba, habríamos tenido el privilegio –cada vez más raro aún entre los cabales frecuentadores de cante– de asistir al milagro que siempre es una soleá dicha con rajo”. (Ángel Álvarez Caballero)












“Fernanda de Utrera es algo más que una buena cantaora. Fernanda es el epicentro de la pasión gitana hecha cante. Es un monumento al duende, un bastión inexpugnable de lo categórico, de lo radical en el cante. Con ella y en ella se explican y contienen todas las musas que inspiraron tanto flamenquismo barato a poetas de segunda mano y que lograron -esta es su verdad y su misterio- tantas emociones sinceras, tanta angustia maravillosa en aficionados de categoría”. (Miguel Acal)















“Fernanda cantó por soleá para crujir los huesos; fue una noche de pellizcos, de quejíos, en la que la cantaora utrerana no sólo destapó el tarro de las esencias, sino que lo rompió, lo hizo añicos y dejó correr por el recinto el manantial de su sangre de cantaora gitana. El clamor unánime de cuantos asistimos al milagro hecho cante me trae a la memoria los versos de Salvador de Quinta: “A venenillo y a miel / sabe el cante de Fernanda, / la heredera de Mercé” (Pepe Marín)

















Fernanda. "Cada palabra de su cante por soleá es un manantial de sangre". “Es algo que nos enloquece y hasta los más incautos se han convertido ya al Fernandismo” (Emilio Jiménez Díaz)












"Fernanda es la pureza personificada en los cantes por soleares, los ha hecho muy suyos. Tiene una voz muy particular, que parece que no llega, pero al final sí lo hace y eso es realmente difícil. Ella ha bebido de dos cantaoras de Utrera, Mercedes La Serrata, a quien Fernanda no conoció pero que le llegó a través de su padre el Tío José, y Rosario la del Colorao. Partiendo de ellas y con muy buena sapiencia, ha hecho su cante, algo muy profundo que llega al arte por excelencia". (Juan El Lebrijano)












Fernanda. "la voz de mujer más tierna y ronca, desesperada y delicada de cuantas honran en el desconsuelo piadoso del flamenco". (Félix Grande)











“Acaso sólo la poesía puede expresar algo del cante de Fernanda. Las soleares de Fernanda se resisten al análisis. Son magia pura y abismática. Algo parecido debieron ser las siguiriyas de Manuel Torre, que nunca tuve la dicha de oír en persona. En soleares no se puede llegar más allá de donde llega Fernanda, porque más allá está el reino de lo inefable y lo místico, de lo que no puede decir humana voz ni humana música”. (Ricardo Molina)












“La cantaora de Utrera exige imposibles a su voz bronca y regateada, extrema su concentración psíquica, escarba violentamente la fuerza humana de sus gritos y alcanza límites crueles, casi bárbaros. Se convulsiona físicamente, estrella brazos al vacío, cierra los ojos, reclama duendes, busca compromisos elementales que le permitan descender y ascender sobre sí misma hasta arañar el jipío valioso”. (Anselmo González Climent)












"Después de oír a Fernanda de Utrera, cualquier otro cante nos suena a charla vacía. Ella es una emboscada terminal. Es demasiada Fernanda como para mantener frescos nuestros resortes de transición y captación de ofertas distintas a las suyas. Agota sensitivamente como una buena tarde de toros". (Anselmo González Climent)











"La soledad de su garganta y su quejío está más en el fondo que en la forma concreta del cante, por eso ella transforma cualquier cante en un poema de tristeza. Recuerdo haberle oído un cuplé por bulerías, Se nos rompió el amor, que Fernanda condujo a la misma dimensión del cante más severo por soleá. Hay está el misterio, la grandeza y lo insondable de su garganta, en esa capacidad de llevar cualquier cante hacia la soledad amarga de su voz".  (José Luis Ortiz Nuevo)












"Se nos puso a todos la dermis como un piélago de diminutas montañas rosadas... Escucharla ya no es un placer: es una flagelación, se sufre viéndola retorcerse de impotencia sobre el escenario, nos lastima la negrura de su rostro envejecido, nos duele en nuestras carnes el torniscón que le pega a su vestido buscando esa bocanada de aire que le ayude a coronar con un mínimo de dignidad artística el cante de Juaniquí. Nos cuesta reconocer que a Fernanda le queda menos aliento que a una gallina pisá. La seguimos adorando porque estamos plenamente convencidos de que es de las pocas verdades que le quedan al cante gitano. Cantar como Fernanda de Utrera es ya imposible; su eco de voz, esa fuerza sobrenatural que emerge del fondo de la tierra y la emoción de su rostro, se irán con ella y no volverán jamás". (Manolo Bohórquez)












En aquellos tiempos, el contacto con cada uno de los artistas se hacía personalmente. Con muchos de ellos había una relación de amistad, como ocurría con Diego del Gastor o Fernanda de Utrera. En este sentido, la contratación se hacía en casa de cada uno de ellos o en alguna taberna de su ciudad. Tanto Cristóbal como Gaspar Carreño, Juan Ortiz, José Manuel Montes y los demás, se desplazaban en sus vehículos-un SEAT 600, un RENAULT 4L- para hablar directamente con ellos. El día del festival o el día anterior, se iba a recogerlos personalmente y se los traía en coche hasta Ronda. Una vez finalizada la actuación, se los llevaba de nuevo a sus casas en Morón de la Frontera, Utrera, Jerez, Mairena del Alcor, La Puebla de Cazalla o Sevilla".

 “En muchas ocasiones, algunos de los artistas como, Diego del Gastor, Fernanda de Utrera y algunos más, una vez cobrados sus honorarios, se quedaban con los organizadores disfrutando de preciosas e íntimas reuniones flamencas en bares y ventas hasta que el dinero no daba más de sí. Esto podía durar uno, dos o tres días, con lo que al final, estos artistas llegaban a sus domicilios con el mismo dinero con el cual habían salido. Eso sí, con la alegría de haber disfrutado de verdaderas tertulias flamencas de gente cabal, con los cuales se sentían a gusto y vivían el flamenco de manera genuina”.

“En algunas de esas tertulias coincidían con artistas de otros ámbitos, como poetas y pintores, entre los cuales podemos citar al poeta José Bergamín, José María y Francisco Moreno Galván, Carmen Laffón, José Romero, Antonio Valencia. El ambiente era tan entrañable y peculiar, que aquellas veladas fueron y son recordadas con gran alegría por todas esas personas que participaban de ellas, entre las cuales me incluyo”. (Cristóbal Aguilar Barea – Festival de Cante Grande de Ronda)




“Soleares de Fernanda; roncas, crispadas, desde la raíz, las manos apretadas o estremecidas, como en el flamenquísimo dibujo moreno que le hizo el pintor Capuletti”. (Manuel Barrios)












“Se le considera una de las voces flamencas más importantes del siglo XX. Sencillamente era desgarrador su «quejío». Dominadora de una amplia baraja de estilos, desde las siguiriyas a la bulerías, pasando por las cantiñas y los fandangos, ha sido en el cante por soleá donde ha dejado una estela personalísima, evolucionado el estilo de la mítica Serneta”. (Manuel Ríos Ruiz)











Aunque pocas yo he conocido cantaoras muy buenas. Pero para mí. En mi opinión, de todas las cantaoras que yo he conocío, pá cantar flamenca, flamenca, La Fernanda. Pastora ha sido una cantaora mú completa. Ha cantao por más palos que Fernanda, pero la Fernanda tiene una voz… ¡Tiene mucha pureza la Fernanda…! (Luis Torres "Joselero")





 

Fernanda: “¿Bernarda? Mira, al que está dormido lo despierta”.




Bernarda: “Ella tiene su sello. Es inimitable. Alguien dijo que la voz de Fernanda es como el bordón de una guitarra. Su voz es suya. Yo no puedo hacerlo igual por eso. Ni mi Inés, que canta muy bien. Pero fíjate, a mi madre le gustaba más yo; y a mi padre le gustaba Fernanda. Pero la pureza de su voz… ni la Niña de los Peines, que al lado de mi hermana era una arvellanera. Ahora, los artistas se han empeñado en decir que mi hermana canta como La Serneta. ¡Si a La Serneta nosotras no la hemos conocido! ¡Si ni dejó discos ni nada! Mi hermana canta como mi madre la parió y no copia a nadie. Pero, hijo mío, tienen esa manía con nosotras”.







Bernarda: "Aunque a la gente le gusta más mi cante que el de mi hermana, la gente está equivocada. Fernanda es más pura".




"Ni la alondra malhería, / que con su canto muriera, / se quejó con más dolor / que Fernanda la de Utrera". (Francisco Moreno Galván)





“La gran fantasía, como mi prima Fernanda nadie cantará en su vía”. (Perrate de Utrera)




 “¿La Bernarda dónde está? / -Escuchando a la Fernanda / templarse por soleá;/que en el mundo no ha nacío / quien cante por ese palo / con más profundo sonío”. (Antonio Murciano)














A MODO DE CONCLUSIÓN 

Aunque son necesarios, suelo huir de los cantaores y cantaoras enciclopédicos, ya que suelen ser lisos en sus ejecuciones o por lo menos no alcanzan a rebuscarse en el pozo de lo jondo, donde habitan los duendes que son capaces de evocar con su cante los cantaores no cerebrales. Los cantaores cortos cultivan solo los palos que les gustan, los cuales no tienen ningún secreto para ellos y ofrecen tal dominio sobre los mismos, que arriesgan al máximo, sabedores que en su pelea con el cante y aunque el arrebato vaya más allá de lo humano, casi siempre salen vencedores, consiguiendo transmitir un sunami de emoción que una gran parte de la afición agradece como un sustento emocional irrepetible y que es muy difícil encontrar en otras músicas. Estos artistas tienen la capacidad de recrear los cantes y aunque te cante veinte veces las mismas letras, nunca hacen igual un quejío, una salía, un giro o un remate. Fernanda ha hecho de la soleá un ente propio que sobrepasa la propia herencia recibida de la Serneta a través de Rosario la del Colorao, la de Juaniquí, o la de su familia empezando por su propio padre, entroncado con Alcalá, de sus tías María y Pepa Peña. Otro de los doctorados donde también sienta cátedra es en la bulería, palo donde conoce todos los resortes, donde se siente verdaderamente a gusto, tanto, que se podría llevar días cantando por él, al cual le imprime una jondura fuera de lo común, incluso cuando recoge letras del acervo popular de coplas u otras canciones, trayéndolas al terreno del cante. Fernanda cultiva otros palos, de la baraja cantaora, que no los prodiga tanto, suele reservarlos para los discos o sus recitales en peñas, como pueden ser las cantiñas de su abuelo, los fandangos, siguiriyas y tangos.

Bernarda cuyo magisterio y doctorados indiscutibles en los cantes festeros no tienen parangón, cultiva otros palos, que como el caso de su hermana hecha manos de ellos en grabaciones y recitales como son las cantiñas de su abuelo Pinini, las bulerías por soleá de María Peña, la soleá, fandangos, tarantos, tientos, siguiriyas y tangos.












DISCOGRAFÍA DE FERNANDA Y BERNARDA DE UTRERA


 

1 comentario:

  1. Extraordinaria recopilación de cantes,fotos y comentarios para que las futuras generaciones puedan saborear lo que nosotros disfrutamos en directo. ¿Quién pudiera decir lo mismo de La Serneta?

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Todas las aportaciones de los aficionados serán bien recibidas e incluso necesarias. Gracias

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